Política del Covid 19 - verdad fantasía y engaño
Historias de Cándido
Boticario y Pensionista
Estaba tomando un café del desayuno, dentro de un bar desde el que se divisaba un mar gris con el cielo plomizo, dilucidando sobre el qué, quien y como, iba a versar mi escrito de hoy, en la mesa de al lado estaban dos personas a las que conozco, director de banco uno y farmacéutico el otro, entro en el bar un Sr. de la tercera edad, ancianos los llamaba yo de chico, se dirigió hacia la barra y pregunto algo al camarero, este indico hacia nosotros, el tercera ayudado por su bastón se dirigió raudo hacia la mesa de al lado, inquirió de una forma clara y concisa. ¿Quién de ustedes es el farmacéutico? - Yo. Le contesto el farmacéutico.
De lo que allí ha ocurrido esta mañana os hare un resumen, tan cierto como que yo me encontraba en Vigo y que esto ocurrió a las 10 de la mañana. Empezare, por definiros los nombres cambiaremos lo de tercera, que a mí me suena muy mal, por anciano, a los otros dos los llamaremos boticario y bancario.
Como os contaba, el anciano quería saber por qué le habían cobrado una medicina, que en el hospital le habían recetado para su mujer, el boticario le contesto, que esa medicina no estaba cubierta por la seguridad social, apostillando, no se queje, que Uds. los abuelos tienen más dinero que nadie, el bastón empezó a no cumplir su cometido de estar apoyado en el suelo, mientras el abuelo se agitaba y movía el bastón convertido en palo, ¿Cómo dice? Le inquirió al boticario, sin esperar respuesta el anciano, relato lo siguiente. Mi mujer y yo comemos poco, porque si comiéramos mucho no nos llegaría con la mierda de pensión que nos dan, hacemos la vida del topo casi a oscuras de noche, porque la eléctrica nos funde con sus facturas, mi esposa y yo dormimos tan juntos que parecemos mancebos, todo para darnos un calor humano, que para pagar el gas no tenemos.
El boticario, no se había percatado del movimiento del bastón, tan seguro como estaba de su razón, lo que dijo a continuación fue peor, ¡oiga! El estado no está para darlo todo. La mala leche del abuelo fue supina, le atizo tal palo a la mesa, que las tazas del café acabaron haciéndose trizas contra el suelo, el camarero ha salido corriendo de detrás de la barra, pero una mirada del abuelo le ha parado.
Boticario y bancario, habían cambiado semblante y color, sepa señor, que soy un combatiente Ifni que el 12 de Enero de 1958 estuvo en la Batalla de Edchera , que algunos amigos míos del mismo remplazo allí quedaron, y con una paga dos pelas oiga, tres años así estuve, después cotice “solo” durante 48 años, en los que pague los impuestos que me echaron encima, con una promesa de Suarez, que recuerdo era de quitar los impuestos indirectos, que entonces era del 2,7% t ahora del 18%, que dice Ud. de dar, lo único que el Estado está haciendo es devolverme lo que yo anteriormente le he dado, que no lo olvide ha hecho posible el país en que Ud. se ha criado.
Bueno, insistió por dos veces el boticario conciliador, pero no se quejara Ud. que el Inserso se les lleva por muy poco dinero de vacaciones., No me hable de eso, replico el abuelo, la última vez que mi mujer y yo nos fuimos, en vez de morenos nos salieron sabayones del frio en las orejas. El boticario le ha pedido la cajita de medicina que el abuelo llevaba en la mano, viendo el precio de la misma, le ha dicho, tenga, y sacando unas monedas le ha devuelto el dinero, el anciano lo ha cogido con vergüenza y ha salido con paso cansado del bar, le he visto alejarse cabizbajo y meditabundo, una mujer de una edad similar a la suya le está esperando al otro lado de la calle, se han cogido de la mano mientras se alejaban.
El boticario y el bancario se han quedado hablando de sus cosas, he llegado a oír con relación a este tema, que parece mentira, estos abuelos protestando, que algunos quieren cargarse el sistema, el Estado no es el padre de nadie, que no tenía que haberle dado el dinero, que ¡estos no saben lo que vale una consulta! Por último he oído al boticario decirle al bancario, mira lo que a mi realmente me molesta es que el Estado, nos marca precios y beneficios, con un mercado libre ganaría mas, pienso que este no ha viajado mucho, pues hay países, del primer mundo, donde no hay Farmacia y los medicamentos los compras los que pueden en los Hiper, que al no haber seguridad social, hay bastantes menos recetas.
En ese momento, deje mis proyectos, que podía ser más interesante y humano que escribir sobre lo que nunca escribe nadie, sobre gente y cuestiones corrientes, sobre un colectivo al que se le han quitado derechos, cambiado condiciones y pagas a mitad de partido, con un estado que forma la opinión de que regala cosas, que magnifica el coste de las consultas, como si el seguro, no fuera eso un seguro, que se cobra a “todos” por cuando alguien lo necesita, es como cuando tenemos un siniestro con el coche, que hace el seguro, te lo arregla y lo paga, no intenta que pagues seguro y tu te arregles el coche, diciéndote ¡oiga que esto es caro!.
Últimamente oigo mucho sobre ser solidarios, en algunos casos se quiere hacer creer, que este colectivo el de los jubilados depende de la limosna del gobierno, pues no, ¡es porque han pagado un seguro de pensión!, hora es de admitir, que aquí algo no se a echo bien, y esto cada vez más se parece a una presunta estafa piramidal. Otros gobiernos de Europa, aportan de sus presupuestos capítulos, dinero para entendernos, a las jubilaciones, entre otras cosas porque que hay pensiones no contributivas, estas que si deben estar por solidaridad, no se deben cargar a la seguridad social si no al Estado que para eso nos cobra impuestos, no para repartirlo entre sus cargos, amigos, tracas, fiestas y cohetes.
23 de Marzo de 2011
www.candidovillalazancongreso.overblog.es
Cuando te gastas el dinero de otros justo es que lo repongas
Dedico este escrito, a los medios de imagen de las eléctricas, que dicen que van a estudiar la pérdida de energía en el transporte (El País 22-3-2011). Eso sí que es Ciencia Ficción, yo sugeriría, que dejen desconectarse de la red al que quiera, cosa que hoy no se puede hacer por que la Ley especifica que sin “luz” de uno de estos monstruos energéticos, nuestras casas no son habitables. Cambiemos la Ley y que el mercado, un consumo responsable, la técnica y el libre albedrio de cada uno decidan.
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