Política del Covid 19 - verdad fantasía y engaño
Historias de Cándido
Funerales y madres
Hoy 12 de Marzo, muchas madres están llorando, la muerte de sus hijos, algunas en Japón, otras en Libia, cuya libertad se acaba ahogada en sangre por momentos, en Madrid también por nuestro particular 11-M.
En esta mañana gris de mediados de Marzo, tengo que compartir con vosotros, algo que ayer me impacto, vi a una Pilar Manjòn, en Atocha, con un abrigo de estar por casa, gomas en el pelo como la de mis hijas, arropada por la humanidad solidaria de sindicalistas y actores poco conocidos, vi luego tres actos más sobre lo mismo, en Madrid, el asunto si se mezcla puede parecer confuso, lo he dividido pues en cuatro actos de una tragicomedia, los actores no se hablan en privado pero se conocen en lo público, y los escenarios son distintos, pero si el lector me sigue vera las cuatros obra en una sola, luego que el opine.
Primer acto: Lugar la Madrileña Casa de Correos, Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz Gallardón, los principales actores, acompañados en la misma línea de actores secundarios, pero de renombre, avanzan hacia las cámaras que hacen de público, como de si del final de una obra de teatro se tratara, entre los dos portan una corona de laureles en memoria de las víctimas, dos uniformados, no sé de qué, uno a cada lado en actitud marcial, completan este cuadro, no se ve nada al azar, los trajes impolutos y planchados, acompaña al acto la música, con el réquiem de Mozart, la depositan debajo de la placa, al recuerdo de los muertos, sobre un escenario, para que se les vea, después discursos y aplausos, fin del primer acto.
Segundo acto: Inauguración de Monolito en la Estación del Pozo, introducción a escena del arquitecto director del proyecto, a su lado como principal, una estrella mediática, La Ministra Leire Pajin, este es un acto de teatro moderno, en que publico y extras se confunden en un amplio escenario, llega por fin el punto principal de este acto, las declaraciones de Leire, para el mundo y la posteridad enlatadas por la 1, en imágenes de televisión.
Tercer acto: En un lugar de reflexión sigue la tragicomedia, en el bosque del recuerdo en el Buen Retiro de Madrid, un lugar de reflexión, la presidenta de Víctimas del Terrorismo, Ángeles Pedraza, vestida con el estilo de Esperanza Aguirre, pero con accesorios de ministra estilo Louis Vuiiton, debe guardar estilo para una asociación, con subvenciones en dos Ministerios y una Fundación , declara con otro discurso sobre culpas y culpables liberando a continuación, unos globos blancos, que su discurso ha manchado, acabando con esto el tercer acto.
Cuarto acto: Lugar, estación de Atocha, Pilar Manjòn se encuentra como al principio ya he dicho, arropada por la solidaridad, ningún político emblemático la acompaña, o al menos en televisión no se deja ver, se la traba la lengua por la emoción reprimida, mientras recuerda una conversación con Manuel Cobo, este político la dijo; “que si venían a por otro monumentito para el 11M, que cualquier día iban a tener que hacer uno, para las putas de la Montera”, muy doloroso para una madre tener que oír eso, por lo que no me extraña que al recordarlo, casi se echara a llorar, fue en el único acto y lugar, que vi dolor y humanidad, fin del cuarto acto y silencio.
Se abre el telón, sale el director de la obra a escena, este pide a los políticos, que dejen de abonarse a estos 192 muertos, cuyos familiares tuvieron la mala suerte de perderlos el mismo día, que dejen descansar a las madres que los amaron, pues esto de recordárselo con tanta propaganda es antinatural e inhumano, que si no fuera por la propaganda, estas recordarían pero de otra forma menos dolorosa cada año, en cuanto a lo de las “Putas del señor Cobo”, de una forma breve y para no salirnos de contesto, le diría que por ¿Qué no? yo le daré la frase para poner al pie del monumento.
ESTAS MUJERES SOLO VENDEN SU CUERPO POR DINERO
PERO OTROS HAY QUE VENDEN LO QUE SEA POR EL PODER
Esto es para ti Pilar, como símbolo de una madre coraje, que ye dijiste que os dejaran enterrar a vuestros muertos.
En un pueblo llamado Daganzo, muy cerca de tu casa hay un bosque de 192 encinas, que sus vecinos plantaron en recuerdo de esta victimas, desde hace siete años las encinas crecen en silencio y nadie altera la tranquilidad y paz del sitio.
12 de Marzo de 2011