Política del Covid 19 - verdad fantasía y engaño
Historias de Cándido
Más prohibiciones y sus sectas
Pasaje de la conversación de un supuesto loco, Atila encerrado en un baúl
Empieza el abogado, con una pregunta que intenta levantar simpatías y adhesiones a tan insigne personaje, la pregunta en si es “¿le gusta a Ud. conducir?”
El Sr. Pérez Navarrete, le dice que por supuesto, que si bien es cierto, que hay malas lenguas que dicen que siempre va con chofer o que cuando el conduce llega el último, es una incierta leyenda negra, el sabe que conduce con extremada prudencia, que además le hace ir siempre el primero y en los sitios más difíciles donde están las curvas, o no se puede adelantar en las carreteras de doble circulación y que en las autovías, solo por motivos de su cargo, le gusta ir detrás de camiones y autobuses para vigilarlos, mientras recibe muestras de adhesión de aquellos, que reconociéndole en sus formas de conducción y gestos de ir arrimado al volante, le pitan profusamente mientras el saluda en su flamante BMW.
¿Què siente al conducir Sr. Pérez?, contesta el, que una sensación extraordinaria, empieza por un sudor en las manos, la subida de adrenalina cuando el vehículo se mueve, el abrazo rudo que le hago al volante, un elemento hostil y peligroso al que me gusta tener controlado.
En dos palabras, cómo definiría Ud. su estado mientras conduce, de vigilante alarma sin lugar a dudas, bien musita el letrado del estado.
Que se siente al salvar tantas vidas, Pérez Navarrete se vence hacia atrás en la silla, mientras un foco de los del teatro, se enciende creando un aurea de proporciones divinas alrededor de su cabeza, dice el Sr Director, que como dios, que en eso de grabar mandamientos y promulgarlos es un hacha, que en lo único que se diferencian , es que el no necesita profetas, con el B.O.E. (Boletín Oficial del Estado), tiene suficiente.
El modesto, dice que no quiere atribuirse todos los meritos, y que la diferencia es que en su religión, es obligatorio el culto como cuando la España del siglo XVI, pero que lo mismo que en cualquier religión, perdona a los feligreses, no quemándolos en hogueras ni pidiendo su arrepentimiento, lo primero porque le dejaría sin cobrar, habiéndose decidido por el segundo supuesto el del perdón, que reporta como cualquier Religión unos suculentos y cada vez mas aumentados ingresos para la empresa para la que trabaja, la cual es la que en régimen de monopolio explota o cede en uso las carreteras.
Hasta ahí el pasaje de un libro, pero algunos piensan que somos idiotas, crean edictos y estados de excepción, como si no supieramos que Arabia Saudita ya ha anunciado que suplirá la producción de crudo Libio, ayudados por algunas asociaciones que viven vía subvenciones, y parecen obedecer a cuestiones de estado.
Estas dan una cobertura de opinión, con una rapidez tan sospechosa, que parece que están en los despachos del ministerio que decreta el estado de excepción, justificando y ocultando la imparable subida de impuestos de la gasolina (durante los dos ultimos años) y ampliando el margen de esos impuestos aleatorios que son las multas como a gentes de buena fe nos agitan la bandera de los muertos, para deslegetimar cualquier protesta, pero como a todo se le debe poner un límite, ha llegado el momento de decir ¡!!!!!!!BASTA YA!!!!!!!!!!!!, dejaros de dar imagenes negativas, no somos idiotas y además nos sabemos inmortales pero queremos vivir.
La prohibición de velocidad maxima a 110 KM/H, sobre la base que se realiza es inaceptable, es el estado el responsable de la alzada de precios de la gasolina, no los arabes, y la maniobra de que asociacones aplaudan en tiempos tan paralelos, es poco creible, esto se parece a otra novela "El Faisan", vamos que ya no me son creibles.
25 de Febrero de 2011