Política del Covid 19 - verdad fantasía y engaño
Ser chica Mulas es muy estimulante, tu ex, se esconde y vive por la casa y se te pilla, siempre puedes decir que físicamente no ha sido él porque en realidad estas pensando en el Sr. Grey y sus cincuenta sombras liberadas.
Ser chica Mulas es muy rentable económicamente, cobras abultados sueldos y jugosas subvenciones que pagan las mulillas de los contribuyentes.
Ser chica Mulas es muy novelesco, vives con tu marido, sin vivir, cobras unos sueldos de alucine que él te da y dices que él no se entera, como vives sin él te abre un amplio campo de relaciones sin las responsabilidades sociales del matrimonio.
Que sueño ser chica Mulas, te mantienen, no se enteran de nada y vives con el consentimiento de una total libertad sin ataduras
Que lástima que la chica Mulas, por un estraño
control de las cuentas públicas, haya entrado con su soñada vida de cine en contradicción con una información veraz del programa televisivo de Ana Rosa y su novela haya quedado reducida a una farsa que se ha llevado a cabo con el objetivo una vez más de un presunto fraude al erario público y una patética maniobra para encubrir un clamoroso trato de favor.
Qué “diver” hacer como los niños, esconderse desapareciendo de su casa y que chivatos los vecinos que dicen a cámara que son “raritos” que intentan no llamar la atención quedándose en los córner de la piscina, pero que van y viven juntos en la misma casa.
Lo único que aquí falta es que nuestro genial Almodóvar incorpore más personajes a este entremés incluido unos enfermos a los que se detiene por negarse a pagar el euro por receta y realice una de sus películas, esta vez basada en hechos reales sobre la vida y milagros de Carlos Mulas Granados y la de una fundación plebeya, la Fundación Ideas.
25 de Enero de 2013
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