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Política del Covid 19 - verdad fantasía y engaño

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Un Estado lleno de incompetencias

Historias de Cándido

 

Un Estado llenoperiodista 3 de incompetencias

 

            En el año 2000, un poco ha llovido desde entonces, me encontraba circulando en moto, una mañana por una carretera comarcal, en uno de mis múltiples oficios, pues esto de ser escritor de los que se meten en general con la política, no da para mucho, más bien para nada.

 

Me habían encargado probar un modelo de casco, según sus duelos homologado, que era una provocación, era un casco sin gafas, metálico bruñido y con una especie de cepillo sobre la parte central de la cabeza, algunos cachondos, según me veían pasar me gritaban, Ave Cesar.

 

Los agentes de la autoridad, al verme de esa guisa y con menos sentido del humor, me paraban sin remisión, pidiendo a continuación, documentación de la moto y de mi persona, haciendo caso omiso de la homologación “casqueril” que yo les enseñaba, poniéndome siempre una multa por no llevar casco. Si yo insistía en lo de la homologación, no lo dudaban me ponían otra multa por cachondeo a la autoridad. Como habéis podido comprender, esto del casco en la moto es puro choteo, pero he querido empezar a contaros esta historia así, para ponerme a la altura de la muy cierta anécdota que voy a relataros.

 

Me había detenido con la moto en la entrada de una obra, en un pueblo llamado Daganzo, llego un todoterreno blanco, seguido de un camión, ambos vehículos eran de conservación de carreteras, de los vehículos bajaron, unos individuos, el del todoterreno le dijo a un obrero de la obra, que iban a tapiar los accesos, éste volvió con otro de casco blanco, después de una serie de improperios, en el que algo de sobar morros me pareció escuchar, cogieron camión y coche y se marcharon.

 

Decidí seguir un rato más allí, por si volvían, porque mi verdadero trabajo por aquel entonces, era de cámara, a ratos, de una cadena comarcal de televisión. No tardaron en volver, esta vez acompañados por un sargento de la Guardia Civil, ya no lo dude ni un momento, grite prensa, mientras sacaba un carnet de no sé qué, que nadie miró, seguí al sargento y al obrero que resultó ser el encargado, hasta una oficina de esas móviles de obra, en su interior una secretaria y otro hombre.

 

Este miró al guardia civil, el sargento no se ando por las ramas, le dijo que si no dejaba su aptitud, lo tenía que detener, el con parsimonia juntó las manos, y le contestó, adelante que de lo que aquí pase se entere un juez.  Las dos calles que esos individuos de ahí afuera quieren anular, están replanteadas con el arquitecto municipal, conforme al plan General de Urbanismo aprobado la Comunidad de Madrid, me quieres decir, le inquirió al sargento tuteándole, como una Consejería, puede decidir por su cuenta que lo aprobado no vale, y cerrarnos la obra pues sin calles, ¿qué hacemos?

 

 Dicho esto, sin mirar al sargento y como si este no estuviera, se dirigió al encargado y de una forma concisa le dijo, coge a toda la gente de la obra, divídela en dos piquetes y no permitáis que pongan ninguna valla en ninguno de los accesos, yo me voy al Ayuntamiento.  En ese momento tuve la certeza, de que las ordenes de todo lo que había pasado las había dado él, el respeto con que el encargado le escuchó, no sé si por respeto a él que hablaba o miedo a perder su trabajo, no dejó lugar a dudas, allí había historia, la gente que allí trabajaba le seguirían, no iban a consentir sin más su despido y volver a casa sin paga ni trabajo.

 

Cogió una cazadora que estaba encima de un tablero de dibujo, me ofrecí a acompañarle, el me miró, ¿Quién eres tú? me preguntó. Cándido y soy de la prensa, le respondí. Bien, ven pero mantente callado, sobre todo en el Ayuntamiento.  De camino fui indagando, sobre lo que no sabía, le pregunte que cuanta gente había trabajando en la obra, me dijo que en ese momento 44, de los cuales 32 eran plantilla de la empresa.

 

En el Ayuntamiento, subimos a la segunda planta, preguntó por un Concejal, le dijeron que estaba en su despacho, le seguí hasta una puerta, en su rotulo figuraba, Concejal de Urbanismo, dentro y detrás de la mesa había un hombre joven, mi acompañante le puso en antecedentes de lo que ocurría, el Concejal, simplemente le contestó, que la carretera no era de su competencia y no podía hacer nada. Mi acompañante encajó el asunto como si se lo dijeran a otro, ni un reproche, ni siquiera un insulto cuando volviendo hacia la obra iba  a solas conmigo.

 

Cuando llegamos de nuevo a la obra, aquello parecía una guerra, había ya mas guardia civiles que obreros, un capitán estaba al mando y el hombre con el que yo iba, dirigiéndose al encargado le dijo: déjales que pongan las vallas, Se fue a pasear con el capitán al que yo veía hablar por teléfono, cuando los dos se acercaron de nuevo se dieron la mano mientras se despedían, los guardias civiles se retiraron más rápidamente que habían llegado.

 

Seguí aquella noticia,  durante poco más de dos semanas, salió en mi modesta televisión, se presionó por mediación de los sindicatos,  se protestó enérgicamente en la Dirección General de Carreteras, pero lo que en realidad quitó las vallas a los pocos días. Según me dijeron, fue la gestión de un alto cargo del Ministerio de Fomento, amigo de uno de los accionistas de la empresa, y que las dos administraciones fueran del Partido Popular. Esta cuestión me la confesó, el hombre al que acompañe al Ayuntamiento y que resultó ser el jefe de obra.

 

En el día que escribo esta historia, real y verídica, aunque algunos no lo creáis, he vuelto a pasar por el mismo sitio, las calles allí están con su acceso a la carretera, y como desde entonces he vuelto a hacerme la misma pregunta, ¿sería porque no se dio un soborno a quien se debía, por lo que ocurrió aquello?, ¿por la incompetencia de un funcionario? o por esta manía de las “incompetencias”, que hacen que lo que un órgano administrativo aprueba, otro órgano “piense” con una ley echa a su medida, que el también tiene que aprobarlo, con un criterio diferente.

 

Claro que también puede ser que ocurrieran las tres cosas a la vez.

 

            19 de Febrero de 2011

 

www.candidovillalazancongreso.overblog.es

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