Política del Covid 19 - verdad fantasía y engaño
Historias de Cándido
Desvergüenzas y estafas con nuestras Autovías
Jaime García Legaz, secretario con cargo ministerial de algunos de los sumos patricios del P.P., declara sin ningún pudor ni vergüenza, que los ciudadanos que utilizan los transportes públicos no tienen que pagar el mantenimiento de las autovías. Esto es cínico y falso, si no fuera por todos los impuestos que ya pagan los automóviles, los transportes públicos no podrían estar subvencionados y tener el precio que tienen, las autonomías ya les cargan además los céntimos de sanidad, esta solidaridad obligada de los automovilistas, no influye mayoritariamente en el aumento imparable del precio de las gasolinas, los impuestos de circulación y matriculación que recauda este sector, ultimo motor industrial que nos queda en nuestra maltrecha economía.
La Santa, secretaria también pero con tratamiento de su Señoría y mano derecha de nuestro actual Cesar interino, D. Mariano, presidente en precario con permiso de los Mercados, incide en lo mismo, cobrarnos por usar lo que hemos pagado con nuestros impuestos entre todos y no hacerlo al Estado. Hay que privatizar el servicio, dice la Santa, eufemismo que se utiliza para que unos pocos del grupo de los amigos del poder político y de lo ajeno, se hagan con un negocio millonario que pagan en el caso de hacerlo a precio de saldo. Y todo esto a gestionar por empresas del sector que están en la ruina con unas concesiones de autovías de peaje, lo normal en el paisaje empresarial de este país, afianzado desde hace unas pocas décadas en la cultura del negocio con lo público.
¿Qué ocurre? , ¿Cómo se puede dar en explotación unas autovías a unas concesionarias en ruina por la explotación de otras?, ¿se daría la explotación a empresas de otro sector, de aviación o panificadoras por ejemplo? la lógica y el sentido común no funciona con estas preguntas, por lo que debemos reflexionar sobre si lo que realmente está detrás es como otras tantas veces, de una forma taimada, el mal gobierno y la corrupción.
Cándido Villalazan Congreso