Política del Covid 19 - verdad fantasía y engaño
Historias de Cándido
Este Euro no interesa, yo me bajo
Creo y defiendo que la unión hace la fuerza, pero esa unión tiene que ser solidaria, y esta es puramente mercantil de grandes compañías, nosotros, como otras veces, nos hemos quedado siendo los camareros de Europa, profesión digna, pero no de grandes empresas, si seguimos consintiendo estas políticas sociales, pronto nos daremos cuenta, de que cerveza y servicio lo pagamos nosotros, mediante recortes sociales, recibos de luz e impuestos, pues estos del “Euro”, no dejan ni crean nada para nosotros, claro que siempre puede haber algún burócrata o político de turno, muy cachondo él, que nos invite a irnos a China a montar un taller de carpintería.
Recuerdo que de pequeño, había en mi clase dos burros unidos por una soga, cada uno inicialmente quería comerse una planta, pero al tirar cada uno en direcciones distintas y opuestas, la soga se tensaba, y se paraban los dos sin conseguir comer ninguna planta, hasta que comprendían que debían ir juntos para conseguir el objetivo de comer primero una y después la otra.
Esto que es una cosa de burros y sentido común, no es lo que parece que ocurre en nuestra Unión Económica Europea En el 2005 franceses y holandeses, dijeron no a una constitución europea, que era el embrión de la unión política de la Europa de los quince. Los políticos europeos, nuestros líderes, sabedores de que el rechazo podía ser más amplio, paralizaron las votaciones, que se habían convertido en expresiones populares muy molestas, decidieron entonces seguir con la Unión, por la puerta de atrás, ya sin votaciones populares, con los votos de los parlamentos y nada más, que el por qué los ciudadanos opinaban de forma diferente en cada país, eso se ignoró.
De esto nació un esperpento como las Naciones Unidas, donde todos están pero nadie dirige. La sede seguía en Bruselas, cada país tenía un número de votos y vetos, lo que unía a esta Santa Hermandad de países, en su mayoría, era y es el Euro, los países punteros de alta tecnología, ya habían acabado de inundar a los últimos países con sus productos. Como necesitaban más mercados, ampliaron el número de países, pasando de 15 a 27, que esto habia que hacerlo rapido, pues los chinos venian pegando.
Olvidando ya todo planteamiento de unión política, todo el asunto se canalizó por una moneda, la moneda del Euro, esa que consiguió en nuestro país una inflación del “2%”, lo que valía 100 pesetas paso a valer 200, pero eso sí, con una cifra más reducida solo de 1,20 euros, pasaron los billetes de ser de diez mil pesetas a Quinientos euros, las casas se socializaron como todos sabemos, de 20 millones de pesetas, pasaron en tiempo record a costar “solo” 400.000 euros, paso lo mismo con los coches, restaurantes etc., que felices vivíamos, algunos nos dimos cuenta de que las 150.000 pesetas que ganábamos, se habían convertido en 900 euros.
De lo que sustenta esta maravilla de moneda, no empezamos a dar cuenta ahora, y es muy sencillo, se trata de rellenar mercados con productos de grandes empresas, fundamentalmente del núcleo duro de la unión.
Los pagan vía impuestos los trabajadores de los estados miembros, pues en su gran mayoría son subvencionados a fondo perdido por una cosa llamada fondos europeos, con lo cual nos encontramos con que ya no solo pagamos impuestos para Bruselas, Madrid, Autonomías, Ayuntamientos. Departamentos Ministeriales de Atracos y Hurtos Varios. Pagamos los productos de estas grandes compañías, con productos “homologados” de obligado uso mediante una normativa, Europea, Nacional, Autonómica, Ayuntamiento, Departamentos Ministeriales de A.H.V.
Estas compañías, aumentan su cuota de mercado sobornando a políticos, el último del que se tiene conocimiento es español y del PP, para que “modifique una normativa”, eufemismo de dictarla para su provecho, es curioso o quizá no, que la corrupción sea de un español, ¿será por la putrefacción generalizada de nuestros políticos?
Quieren también estos mercaderes seguir recortando costos, mediante la anulación de derechos, e incrementando ingresos cobrando más impuestos a los trabajadores, mientras estas grandes compañías se los bajan, mediante “grupos de presión” en estas condiciones, este contrato del “pacto del euro”, no me interesa, como ciudadano yo me bajo, vámonos de este euro engañoso y falso, que es de grandes compañías y no de los ciudadanos, yo me bajo, pues no hay nada peor que una falsa unión, a la que los ciudadanos de otros países ya han dicho no.
Frase de Socrates
Las almas ruines, solo se dejan conquistar con presentes.
1 Abril de 2011
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